Misteriosa criatura putrefacta en las costas indonesias

Misteriosa criatura putrefacta en las costas indonesias

Hoy un periodista norteamericano está asustando a la mitad de la red.  Sus comentarios pueden parecer un poco exagerados pero las fotos que ha colgado nos muestran que son bastante acertados.

 

Nos señala que: “un cuerpo gigante e inerte de una criatura no identificada se está descomponiendo en las costas de la indonesia isla de Ceram. Y nadie sabe lo que es”.

Son muchos los que están empezando a colgar imágenes y vídeos de lo que podría ser sacado de una película de terror.

A nosotros nos parece después de mucho mirar el vídeo que se podría tratar de un cachalote rajado por el estomago, pero está claro que es pronto para saber de que tipo de animal se trata hasta que no le realicen algún tipo de prueba.

 

Ya se pudo eliminar el SIDA en seres vivos.

Ya se pudo eliminar el SIDA en seres vivos.

En ratones, la revolucionaria técnica CRISP /Cas9, las ‘tijeras genéticas’, permitieron localizar la infección y destruirla.

Por primera vez, científicos de la Universidad de Temple (Filadelfia) y de Pittsburgh (Pensilvania) han erradicado de las células infectadas de roedores casi totalmente el virus del VIH y su capacidad para replicarse y expandirse por nuestro sistema. Lo llamativo es que se ha hecho en ratones vivos a los que habían puesto células inmunológicas humanas, con lo que se da un paso gigante hacia su utilización en ensayos clínicos con personas.

La revolucionaria técnica que lo ha permitido es la tecnología de edición de genes CRISP /Cas9. A esta herramienta se la suele definir como unas ‘tijeras genéticas’ porque ofrece la posibilidad de modificar secuencias de ADN al gusto, para cortar y destruir lo que puede ser dañino y agregar secuencias de genes que puedan ser beneficiosas.

Con una eficacia del 95%, los investigadores demostraron que pudieron hacer desaparecer al virus que intoxica las defensas dejándonos vulnerables y que lo eliminaron tanto en su forma activa como en su forma latente.

El único inconveniente es que el paciente tendría que tomar durante toda su vida la medicación, ya que el virus quedaría inactivo y escondido en algunas de las células esperando para reactivarse en cuanto tuviera la ocasión. El próximo paso es el de probarlo en primates.